El sombrero del Padre Kentenich Susy Jacob Punta Arenas Chile

UNA HISTORIA DEL PADRE KENTENICH No46

Susy Jacob Punta Arenas Chile

*El sombrero*
El Padre Joaquín Alliende cuenta sobre sus encuentros con el Padre Kentenich en Chile en 1952. “Para nosotros el Padre era un héroe, que había resistido el campo de concentración y ahora estaba recorriendo el mundo. Sin demasiada conciencia de lo que hacíamos, nos reuníamos en torno a él; después supimos que estaba viviendo un tiempo muy difícil, el Santo Oficio, la autoridad de la Iglesia lo iba a juzgar, tenía muchas dudas sobre él, porque él se había adelantado a su tiempo y los hombres de la época no lo podían entender. Tuve la suerte de ser testigo de un profeta y el profeta estaba encadenado, nosotros conocimos al Padre encadenado. El Padre no podía predicar a las Hermanas Marianas, nosotros teníamos que ir a Bellavista a las 7 de la mañana, o si no el Padre no podía predicar. No podíamos ir siempre todos y una vez me tocó sólo a mí y estaba yo, sólo con el Padre y el Padre me predicó sólo a mí… Un día nos dijeron “el Padre va a firmar algunos santitos”, yo compré dos santitos, uno para mí y otro para un hermano de grupo que no pudo ir. Y veo al Padre afuera del Santuario y me acerqué y le traté de explicar lo que había pasado, pero a él no le importó mi cuento, le importé yo y me escribió en alemán: “Cuando soy débil, soy fuerte”, una frase de San Pablo. No cuando ya lo he superado soy fuerte, sino, en la debilidad soy fuerte. Yo tuve muchas oportunidades de sentir mi debilidad, mi camino de sacerdocio no fue fácil. Además, esto se nos dio absolutamente en la fundación de nuestra comunidad, porque no teníamos nada, nada, ni un peso, estábamos en la calle.
Una vez íbamos con el Padre Hernán, y el P. Kentenich nos dice: “Bueno, eh, ustedes se van a proyectar en todo Chile” y yo me di vuelta y le dije, “Por qué a todo Chile, ¡a todo el mundo!” Y el Padre dice “Es verdad”. Y otra vez íbamos con el Padre Alessandri y él le dice al P.Kentenich: “Joaquín quiere ser político”, entonces el Padre dice, “Qué bien, que sea presidente de la República”. Él quería decir: si Ud. quiere algo, si tiene vocación, entonces ¡juéguesela!.

Una anécdota: Era el día del Sagrado Corazón y decidimos ir a Bellavista. En ese tiempo estaba la polémica de si el Padre se iba o no se iba. Cuando llegamos vemos que el Padre iba saliendo del Santuario, con un grupo de la juventud; eran seis o siete, ahora todos Padres. Y nos acercamos para despedirnos de él y nos dimos cuenta que el Padre se iba. Las Hermanas con un silencio sepulcral; partía al exilio. Era algo que no lo podíamos entender: el Padre, el profeta se iba al exilio. Y en toda la historia de la iglesia si un Padre era exiliado, nunca más era liberado. Entonces lo acompañamos, como juventud le entregábamos el 31 de mayo. Había un auto esperándolo, con un Padre Pallotino; nosotros lo acompañamos, viéndolo hasta el final y el Padre se da vuelta y hace un gesto (símbolo del 31 de Mayo) se saca el sombrero y nos dice “31 de Mayo, Capital de Gracias, Capital de Gracias”. Después supimos que el Padre estaba totalmente conmocionado; nosotros lo notábamos y no entendíamos porque él era de una gran serenidad, y era porque lo que más le dolía al Padre era partir a un lugar sin Santuario.

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