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Anécdotas

Anécdotas (1)

 

Coincidencia de fechas resonó en el alma del Padre Kentenich

CHILE, John Smok Kazazian y María Francisca Cantin Jaramillo. Hoy, 23 de junio de 2013, viene a nuestra memoria la increíble red de sucesos del mes de junio provistos por la Providencia que marcaron Schoenstatt en Chile. Por de pronto, el padre Kentenich pisó tierra chilena por primera vez el 23 de junio de 1947.

 

Pocos días después viajó al puerto de Valparaíso, pues supo de la existencia de grupos del Movimiento, que habían iniciado su conocimiento y vinculación a la espiritualidad de Schoenstatt a partir de 1936, a través del Padre Clemente Keppler, sacerdote pallottino de la Parroquia de San Luis del Cerro Alegre, y luego, a partir de 1940, de Benedicta Daiber, una señorita de nacionalidad alemana que recibió del Padre Keppler escritos de Schoenstatt para leer y traducir, y que los usó para formar con esta espiritualidad a un grupo de señoras dirigentes de la Acción Católica que se habían acercado a ella en busca de formación.

Una alianza solidaria real

Una vez en Valparaíso, el padre Kentenich se reunió con este grupo de señoras, que habían acogido en su corazón el misterio de Schoenstatt y se habían comprometido enteramente con su persona y su misión. Primero el Padre Kentenich les habló acerca de la historia de Schoenstatt y del ideal de mujer. A continuación, durante el té, el Padre tomó contacto más estrecho y personal con el grupo (varias de ellas hablaban alemán). Las señoras le contaron cómo éste se constituyó y le platicaron algo de su historia, especialmente del ofrecimiento de sus vidas que habían realizado en una eucaristía el 23 de junio de 1942, para salvarlo del riesgo y los peligros que él corría en Dachau. En esa consagración, ellas se ofrecieron a la Madre tres veces Admirable, aceptando todo cuanto Ella quisiera con tal de salvar la vida del Padre Fundador.

Una realidad impactante

El padre recibió la historia del grupo y se sintió profundamente conmovido al descubrir el vínculo que lo unía a ellas, pues dicha consagración había sucedido el mismo día en que él estuvo en máximo peligro de muerte, ya que estaba destinado a los transportes de inválidos (a la cámara de gas), habiéndose salvado gracias a la intervención de un guardia conocido suyo.

Esta coincidencia de fechas resonó en el alma del Padre Kentenich a la luz de una providencia divina y percibió la profundidad schoenstattiana de esas primeras señoras y el misterio de elección que recaía sobre ellas. Esto fue tan admirable, que lo impulsó a realizar algo sorprendente, inédito, algo que no había hecho en ningún otro lugar del mundo en el que hubiese estado antes, algo que en un comienzo estaba reservado sólo para el pueblito de Schoenstatt. Pero, al mismo tiempo, algo que su amor de Padre y su visión de Profeta lo impulsaban a realizar. Ese día, junto a al pequeño grupo de señoras de la plática, declaró oficialmente fundado Schoenstatt en Chile. Era el 27 de junio de 1947.

Como herederos de la entrega total

Los sucesores de esas fundadoras, herederos de la entrega total del 23 de junio de 1942 y del regalo de la fundación del 27 de junio de 1947, pedimos a Dios que no deje de bendecirnos con los rasgos que distinguieron a las fundadoras: fe en el misterio de Schoenstatt, intensa y filial vinculación a la Mater, vinculación al Santuario, profunda y filial vinculación al Padre Fundador, vital conciencia de misión y espíritu de adoración.