Costumbres sexuales

COSTUMBRES SEXUALES
 Algunos están orgullosos del avance de la modernidad que desvinculó las relaciones sexuales de la fertilidad, se puede tener sexo sin embarazarse, se dice sexo seguro. Luego se eliminó   de la responsabilidad por el otro y del matrimonio, basta sexo con amor. Por último para los más osados se le desvinculó del amor, se habla del sexo casual para entretenerse.
Culturalmente no se ha vinculado las relaciones sexuales a la gracia de Dios. Por un  tiempo se consideró las relaciones sexuales como un mal menor, y matrimonio muy religiosos creían que lo adecuado era mantener la abstinencia de ellas así como lo hacían los sacerdotes. En esas condiciones se casaron los padres de Santa Teresita; la francesa,  que al poco andar de su matrimonio el sacerdote le dijo que no era sí y tuvieron  nueve hijos. Por primera vez el santo padre  Juan Pablo II deja claro  el vínculo entre relación sexual y gracia de Dios, recién en los años 1980. Esta realidad no ha sido educada ni promovida para que llegue a la cultura. Lo que determina que jóvenes católicos consideren las relaciones sexuales antes del matrimonio como algo válido. En algunos ambientes modernos  hay niñas que se definen  como muy morales porque solo se acuestan con el que sienten amor, evitando el sexo casual. Es así que una joven veintisiete años que se habría autodefinido así, se habría acostado con nueve hombres. Situación muy distante a las jóvenes morales de otras generaciones y de algunos ambientes minoritarios actuales que considera el valor de virginidad, y que se acostaron solo con el cónyuge en caso de haber tenido un solo matrimonio.
 Hoy el hombre desde muy chico recibe sexo de sus pololas,  no crece en su tendencia a tener una visión integrada de la mujer y se acostumbra a tener sexo con de quien no es responsable.
Antiguamente los hombres mantenían el respeto a la que iba ser su mujer, la cual luchaba  por su virginidad, para desarrollar y acrecentar una cercanía afectivo-espiritual entre los dos. A lo más algunas ingenuas se entregaban  ante la seducción de una mal entendida  prueba de amor. La mujer valoraba la entrega corporal al hombre que se había comprometido a ser responsable de ella por el resto de sus días. A algunos pololos que luchaban por llegar vírgenes no les resultaba porque la atracción sexual era más fuerte para el largo tiempo de pololeo, tenían relaciones sexuales, pero teniendo claro que no era lo que correspondía.
Por esto muchos locos matrimonios se casaban con muy pocos recursos económicos y a veces la mujer no había terminado sus estudios, porque priorizaban la virginidad a los estudios y a los recursos económicos. En general, al evaluarlos años después,  esos matrimonios, son exitosos profesionalmente, económicamente y familiarmente.
Con las actuales tendencias feministas a algunas mujeres no les interesa la protección la  ni la responsabilidad del hombre por ellas. Pero  hemos observado que estos hombres  con más facilidad tendrán tendencia a la infidelidad.
 Algunas para igualarse al hombre buscan hombres para su placer, y cuando tienen necesidad de la maternidad lo utilizan para que sea el padre de su hijo.
Algunas prácticas sexuales que antiguamente estaban ligadas a la pornografía y a la prostitución, actualmente son práctica común, como es el sexo oral y anal valorada  porque no hay embarazo y por la  posibilidad placentera para el hombre, donde expresa su dominio a lo que la mujer accede voluntariamente por la gran capacidad de entrega.
 Todo lo que se haga por ordenar el cuerpo hacia la expresión del alma, vinculado a compromisos aparece como “cartucho,” término peyorativo para una persona supuestamente muy aburrida que conserva los valores de la sexualidad.
También en Chile existe un 25% de jóvenes, como reserva valórica del país, que considera la virginidad como camino de preparación al matrimonio y que llegan así además de ser profesionales que es el gran argumento para no optar por ella.

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