Comunicación Schoestatiana

• aplicable en
o periodismo schoenstattiano
 en publicaciones schoenstattianas
 en publicaciones de Schoenstatt en otros medios
 en publicaciones de schoenstattianos sobre cualquier tema
 en publicaciones de estilo schoenstattiano sobre temas de iglesia, del país,
de comunidades…
o prédicas, conferencias
• …
Es un estilo de comunicación que nace de la vida y del diálogo de algunos, y quiere despertar
la vida y el diálogo de muchos, con la meta de:
• crecer en convicción e identidad schoenstattiana
• compartir y difundir Schoenstatt, la buena nueva, los valores del país…
• inspirar y motivar en primer lugar a través de ejemplos y experiencias
En la FKC, no existe más
• una división clásica entre autores (profesionales) y lectores (pasivos), sino que cada autor
también es lector (que se deja inspirar por las contribuciones de los demás, se siente uno
de los demás en diálogo con ellos, y cada lector principalmente puede también ser autor).
La imagen que usa el PK es: sentarse en torno a la mesa y compartir lo que cada uno
vivió caminando de la mano de Maria.
• una escala anticuada de lo que es importante. Importante es lo que despierta vida o tiene
el potencial de despertar vida, de hacer crecer en identificación, entusiasmo/amor,
compromiso. Este es el criterio de selección para lo que hay que comunicar.
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“Decálogo” de la comunicación kentenijiana
1) La vida se enciende en la vida
La alianza de amor del 18 de octubre de 1914, que dio comienzo a Schoenstatt, es una irrupción de
gracias que impulsó un proceso de vida (JK, diciembre de 1966), de ahí que Schoenstatt – al igual que el
cristianismo y, en el fondo, todo el acontecer humano – es una corriente de vida y de gracias.
Por esto, se cree en la importancia de procesos de vida y en el valor y la importancia de experiencias
personales religiosas y humanas. El “Dios de la vida” llama a relatos de la vida.
En primer lugar, hay que trasmitir la vida, no las ideas; las experiencias, no las
teorías; lo vivido, no lo propuesto; lo dinámico, no lo estático.
2) Las palabras conmueven, los ejemplos arrastran
Dios hace historia con los hombres, la MTA hace historia con la familia de Schoenstatt, con cada uno de
sus hijos.
Los ejemplos de vida – las biografías de personas que fueron o que son modelo de entrega, confianza,
compromiso, transformación, educación… – se deben multiplicar para bien de muchos.
Seamos buscadores de historias – historias de esfuerzos y fracasos, historias de
entrega y consuelo, historias de personas que caminan por la vida de la mano de la
Mater y del Padre; historias de los héroes de la Alianza de Amor.
3) Servir desinteresadamente a la vida de los demás
No se trata de presentarse uno mismo o al propio grupo, sino de hacer participar a otros de los
momentos de gracia vividos, de las historias vividas con Dios, a modo de invitación y regalo.
Hay que llenar los medios, llenar Internet con las maravillas de la MTA y el anhelo y esfuerzo de tantos
por una sociedad más justa, más fraterna, más solidaria, más de Dios y más humana.
Hay que saber extraer – de las fotos, las citas, el relato que se transmite – los momentos más
importantes, aquellos que uno sabe que a la gente le van a gustar más y le van a trasmitir más vida.
Hay que ponerse en la “piel” del otro en cada artículo que uno escribe,
preguntándose antes que nada qué les gustaría ver y conocer a los demás.
Cantaremos las maravillas de la MTA y del Padre y las maravillas obradas por sus
hijos: nada sin ti, nada sin nosotros.
4) Concentrar todo en el Santuario como punto de unidad
Asegurar a toda la Familia siempre de nuevo en los “elementos centrales” que tenemos en común, en el
consenso fundamental de una familia muy diversa. En Schoenstatt, con su diversidad y heterogeneidad
de grupos e ideas, es preciso concentrar todo en el santuario como hogar común de la familia y lugar de
gracias, fuente de la alianza de amor del 18 de octubre de 1914. Todo hay que llevarlo al santuario. El
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grado de seguridad común en los elementos centrales de una comunidad federativa y diversa permite un
alto grado de tolerancia frente a expresiones diversas de la misma convicción y el grado de diálogo
abierto dentro de la comunidad. El Padre Kentenich pensó Schoenstatt – tanto en sus ramas y grupos
como en lo espiritual/ideológico – como una comunidad de contrastes no armonizados (la ley de
tensiones creadoras). Esto sólo funciona con un alto grado de seguridad en lo que todos comparten como
“elementos centrales” no discutibles. En la convicción de que todos los congregantes quieren a la MTA y
su lugar de gracias, el Padre con serenidad pudo dejar a los mismos congregantes discutir durante más
de un año si en gratitud se tira abajo el Santuario y se construye en el mismo lugar una iglesia más
grande, o si se conserva el santuario tal como es…
Que siempre, detrás de todo, de cada noticia, cada iniciativa, cada hecho, esté presente la alianza de
amor, se palpe la alianza de amor. Si lo que transmito no está inspirado y avalado de alguna manera por
la alianza de amor vivida, si no es una manera de hacer presente la alianza de amor en ese lugar o
acontecimiento, no va a llegar fácilmente al corazón de la gente.
Como decía el Padre Alex Menningen: En medio de la multiplicidad, de las diferencias y de la variedad,
centrar todo en el Santuario, en la alianza de amor, en el Padre. Detrás de cada artículo, está siempre el
“Nada sin Ti, nada sin nosotros”; aún la iniciativa humana más espectacular está respaldada siempre por
el actuar de la MTA. Cada artículo muestra nuestra acción como respuesta a la de la MTA.
Debajo de cada carta enviada por los congregantes en Schoenstatt a los congregantes en el frente de
batalla durante la guerra había un saludo firmado por el Padre. Así deben ser “enviados” también todos
los artículos que escribimos.
Hay que vincular siempre todo con el actuar de la MTA, del Padre, con lo que ella
hace a través nuestro, como instrumentos.
5) Servir a la unidad de Schoenstatt (aplicable a: iglesia, país …)
El grado de federatividad de una comunidad mide el grado de comunicación necesaria para mantener o
fortalecerla. Así como durante la guerra mundial a través de la revista MTA e innumerables cartas el
Padre hizo que cada congregante en Schoenstatt supiera con lujo de detalle todo lo que acontecía en los
grupos en el campo de batalla y a su vez los congregantes en el campo de batalla sabían todo lo que
pasaba en Schoenstatt y en los demás grupos en el frente de batalla, el Padre más tarde hizo lo mismo
entre las Hermanas de María en Schoenstatt y las enviadas a otros países (él mismo redactó una revista
para las Hermanas llamada “Sonidos del terruño”). La “Crónica de la semana” que hizo en Schoenstatt –
sea para las Hermanas, sea para toda la familia – fue el instrumento para despertar y mantener el
interés en los demás a través de relatos sobre lo que pasaba dentro de las comunidades pequeñas. Fue
un “sentarse en torno a la mesa y compartir lo vivido”. Así despertó interés mutuo y solidaridad.
Ayudemos a que la familia en todo el mundo sepa de los demás, y se pueda inspirar
en lo que se vive en torno a los Santuarios y ermitas del mundo.
6) El radar: Dios habla donde El quiere
El Dios de la vida no tiene vacaciones ni agendas fijas: actúa y habla cuando quiere, donde quiere y a
través de todo tipo de eventos y personas, dentro y fuera de jornadas, talleres y retiros; a través de
conferencistas y a través de participantes, a través de gente sencilla y pequeños acontecimientos…
Requiere estar atento de antemano a los acontecimientos, para hacerse presente y transmitirlos. El buen
“periodista” tiene olfato para detectar qué cosas vale la pena transmitir, comunicar, dar a conocer. Y por
tanto se preocupa de cubrir el evento en cuestión o que alguien lo cubra.
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A su vez, hay que desarrollar como una especie de radar para saber detectar cosas para transmitir, en
instancias en que de antemano no se pensó que pudiera ser ocasión de hacer una nota. Por ejemplo, en
medio de una reunión, surge algo que vale la pena compartir.
Lo mismo con los pequeños “detalles”- testimonios de la gente, comentarios al pasar – que muchas veces
dicen más que toda la información “seria” y formal que se transmite.
Los aportes de la gente – aunque sean muy breves – casi siempre ayudan a vivenciar
mejor el acontecimiento, a captar mejor lo que se vivió.
7) El Schoenstatt de todos nosotros y para todos: Amplitud
La revista MTA fue “alimentada” por los aportes de unas 180 personas que en aquel entonces era todo
“Schoenstatt”. Había 2000 suscritores. Fue un compartir cosas 100% schoenstattianas con una audiencia
que era todo Schoenstatt (en schoenstatt.de estamos lejísimos de llegar a todo Schoenstatt) y más del
90% de los lectores que no eran de Schoenstatt. En schoenstatt.de hay más o menos un tercio de no
schoenstattianos entres los lectores. Significa tener que comunicar las cosas, en primer lugar, para que
los schoenstattianos se sientan “en casa” (“Es algo nuestro” – “Se trata de nuestros hermanos”) y los
demás entiendan y no se sientan excluidos o “intrusos” en una comunicación exclusiva. Hoy también la
audiencia schoenstattiana es diversa: hay diferentes ramas y grupos, hay diferentes ciudades, provincias,
países; diferentes generaciones.
Hay que pensar “en amplio”, para todos y no sólo para mi “grupito” (rama, país, provincia), en algo que
sea un aporte para todos, no para un grupo nomás. Tener en cuenta a la gente, a toda la gente, otras
ramas, otros países, incluso a la gente fuera de Schoenstatt: El Schoenstatt de todos nosotros. Con la
revista MTA, el Padre quiso llegar a todos, no sólo a un grupito, ¡¡y lo logró!!
No hay que quedarse en su “chacrita”, no cerrar las puertas sino abrirlas a todos. Esto significa también
explicar procesos y expresiones propias que no se entienden afuera o decirlas de otra manera.
Partiendo de la base que el objetivo central es llegar al pueblo, a la masa del pueblo, es necesario cuidar
el léxico. El idioma debe ser sencillo y comprensible para todos. Que cualquiera que lea el artículo
entienda de qué se trata – y no se tope con un cúmulo de palabras ininteligibles para el común de la
gente…
Schoenstatt es amor, ¡no lo compliquemos de veras! A través de lo que
comunicamos, ¡popularicemos el misterio de Schoenstatt! Más aún ahora que
preparamos el jubileo de los 100 años de la alianza de amor.
9) Dialogar, mover y movilizar
Parte del título de la revista MTA fue: Inspiraciones mutuas: Que inspire, que contagie, que despierte
entusiasmo, que anime, que encienda, unos a otros, mutuamente. “Muchas veces, al leer un artículo,
pienso: ¡cómo me hubiera gustado estar, lo que me perdí!”, dice una lectora habitual de schoenstatt.de
Es eso exactamente a lo que hay que apuntar.
Requiere también entrar en un diálogo (interno) con los demás, dejar el espacio para que (interiormente)
puedan preguntarse, comentar, resumir, sacar conclusiones. Los artículos del estilo MTA van sin la
habitual “moraleja final” de los cuentos pedagógicos. Si el lector al final de un artículo no puede sacar su
propia moraleja, el artículo está mal escrito o en el evento no hubo nada para mover y movilizar.
De ahí que tampoco hace falta cerrar el artículo con una oración como por ejemplo “Que la MTA nos
ayude a cumplir con las promesas”. Esto es algo que debe nacer en el lector al leerlo.
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Un artículo que quiere despertar diálogo debe dejar “vacíos” a llenar con los comentarios del lector.
Con el estilo inspirativo a través de ejemplos, de experiencias “sin moraleja”, se da también la libertad al
lector de aplicarlo o no, sin sentirse mal al no aplicarlo a su vida.
No se trata sólo de buenas ideas, lindos discursos, testimonios conmovedores, sino
que tiene el potencial de movilizar a la acción, al compromiso, al cambio de vida, al
apostolado – pero en la decisión libre del Hombre Nuevo.
10) Crear vínculos
Meta y método de la comunicación kentenijiana es el crear vínculos, crear un mundo de vínculos
alrededor del Santuario.
Fiel al estilo del Padre Kentenich, no deberían existir artículos autistas ni solitarios, que se mandan
(aisladamente) a una revista o a schoenstatt.de, sin detenerse a ver fenómenos de vida similares y sin
mencionar lo que se recibe a partir de ellos – es decir, no se habla sin escuchar. Hay vínculos (en
Internet: enlaces, links) necesarios (sin los cuales el artículo permanece autista) y vínculos útiles (sin los
cuales el artículo queda en solitario). Ejemplo: artículos sobre el 18 de octubre en Tupãrenda tienen
como vínculos necesarios el jubileo del año pasado y el 18 de octubre como fiesta de toda la familia;
vínculos útiles: 18 de octubre en Schoenstatt, Un millón de niños rezan, Campaña del Rosario, pastoral
del Santuario, 2014, internacionalidad, popularización de la Alianza de Amor y del Santuario, Aparecida,
misión continental…
En Internet, se mide la importancia de cada página por el número de enlaces que tiene; en el mundo de
Schoenstatt, que es un mundo de vínculos, se mide el “peso” de un comunicado por el número de
vínculos.
Además, es crear vínculos personales con personas que “se conocen”, con lugares que se “visitan”, con
ideas que se “intercambian” a través de la comunicación.
Creamos vínculos a través de lo que comunicamos, para llegar a un mundo de
vinculaciones personales.
Autores: P. Antonio Cosp, Monina Crivelli, Hna Kornelia Fischer

 

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