Adoptamos soñando a Catalina

 

Un matrimonio cuarenta y cuarenta cinco años con tres años de matrimonio postulan a la adopción, ya que por edad, eran infértiles.

Preferían una niña entre tres a cuatro año, debido a que no se atrevían a adoptar un recién nacido por no encontrarse capaces de atenderlo. El esposo describía como tendría que ser la niña en relación a los detalles físicos, como tés, color de pelo, menuda, “parecida a su familia” decía él. Los dos habrían acordado su nombre: soñaban y hablaban de Catalina.

La profesional que los acogió y orientaba la adopción, les indica una tarea para la siguiente entrevista. Que los dos conversaran y se imaginaran que cada uno de ellos era la soñada Catalina y se preguntaran

¿Qué pasaría con ellos ¿ si a los cuatro años de edad tuvieran que llegar a una casa y los nombraran Catalina en vez de su nombre real.

A la reunión siguiente plantearon a la profesional que habrían conversado, reflexionado, y que ella relata que habría esperado pacientemente que él de apoco sintiera que lo importante era adoptar una persona, que pudiera ser hijo de ellos, con el nombre que la vida le había puesto.

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