Belmonte

Roma-Belmonte

8 de Septiembre de 2004 „Llevar a Schönstatt al corazón de la Iglesia significa: llevar su carisma al corazón de la cristiandad para contribuir con su tradición, con su pedagogía, con su espiritualidad al logro de caminos viables de la santidad cotidiana y para que existan modelos que viven una vida radical desde el Evangelio. El lema de este santuario es: Todo para la Madre de la Iglesia! Este ‘todo ’recuerda a la vocación universal de los grandes fundadores de ordenes religiosas como Francisco de Asís, Teresa de Avila, Ignacio de von Loyola. Recuerda la visión de Padre Kentenich, que repetía a menudo: ‘Todo por Schönstatt, Schönstatt para la Iglesia, la Iglesia para el Dios Trinitario’. Recuerda a la visión de Jose
Engling, quien eligió como su ideal personal el lema ‘Omnibus omnia’; recuerda sobre todo a la visión del apóstol Pablo que exhorta a los cristianos, ‘ser todo para todos’.“ Cardenal Camillo Ruini durante la consagración del Santuario Matri-Ecclesiae.

16 de Noviembre de 1965 – Belmonte

Pienso aquí primeramente en todo aquello que ha sucedido en la Familia desde el 2 de Febrero de 1942: una “Visión de Schönstatt”! „Schönstattvision“ así se lo denominó más tarde, vamos a pedírselo al Santo Padre. Un pensamiento que desde el tiempo, desde 1942, nunca ha muerto en el corazón de la familia. Y cuanto más aumentaron las dificultades, cuanto más grandes se hicieron y cuanto más Roma comenzó a ocuparse de nosotros, tanto más vigorosa fue siempre la necesidad: ir hacia Roma, al Papa queremos pedirle una Visión de Schönstatt! (Jose Kentenich el 16.11.65 en Belmonte)

Durante nuestro peregrinar a las casas del Padre hemos llegado a Belmonte. La „Domus Pater Kentenich“ se está construyendo en estos momentos. Su construcción fue el motivo por el cual en este Año del Padre nos hayamos puesto en camino de esta forma de peregrinación a las casas de nuestro Padre.
Cuando nuestro Padre en 1965 y 1966 estuvo en total tres veces en el „terreno en la Via di Boccea“ – como se la llamaba en aquel entonces – allí todavía no había nada. Y no obstante estaba el „edificio“, que correspondía a este lugar, y que ya había surgido largo tiempo atrás en el interior de nuestro Padre. Es su visión en el sentido de la „visión de la Candelaria“: el ardiente deseo de que la Iglesia aquí en este lugar comprenda más profundamente, qué participación puede ofrecer Schönstatt para la renovación de la Iglesia. Estas palabras nos pueden recordar la visión del Papa en los tiempos de Francisco. De la iglesia superior de San Francisco en Asís nos es familiar el fresco de Giotto: Una iglesia que está torcida. En el lugar de una columna está en pié Francisco. El y su movimiento se convierten en importante pilar para la Iglesia. En los días y semanas en las cuales el terremoto de Japón ha ocasionado muchas víctimas y la vida de muchos está amenazada existencialmente este cuadro puede comenzar a hablar nuevamente. El sufrimiento de estas personas nos toca de cerca, nuestra solidaridad global es requerida, justamente como cristianos. Pero el terremoto también nos puede llamar la atención: Schönstatt mismo es un „hijo del terremoto“. Nació en medio de la conmoción de tipo sísmico de las sacudidas de la primera guerra mundial, considerablemente formada también durante el estremecimiento del nacionalsocialismo. Y de esta forma se le presentó desde muy temprano a nuestro Padre la cuestión acerca del tipo de comunidad y con ello también de una imagen de Iglesia que en cierto sentido fuera „asísmica“ y que crezca a medida que se presenten crisis y desafíos. Una forma renovada de la Iglesia que no se derrumbe ni debido a una forma de construcción demasiado liviana ni debido a una excesiva rigidez en las ondas expansivas. Más bien se trata de una Iglesia que permanezca firme y al mismo tiempo dinámica, sólo así pueden detener las ondas expansivas y al mismo tiempo mantener su forma, su identidad. ¿Qué significa ésto concretamente? En estos días se habla mucho de la „fusión nuclear“ como de la potencialmente mayor amenaza que puede producirse por el accidente en el reactor. Una „fusión nuclear“ de un tipo completamente distinto fue para nuestro Padre el fruto del mencionado „terremoto“. Él formó un tipo de comunidad mediante una „fusión de corazones“. Veía en ello un linea importante para el futuro de la Iglesia. Justamente en una sociedad pluralísta el vínculo interior de las personas al organismo de la Iglesia dependerá mucho hasta qué
punto el corazón de cada uno se abra más profundamente y pueda vincularse a lugares, visiones y personas que responden del futuro de la Iglesia. Quien permanezca un tiempo en Belmonte podrá comprobar cómo aquí los corazones de personas totalmente diversas se abren para nuestro Padre y su misión. Y cada uno tiene en su casa la oportunidad de convertirse en una „columna que soporta“. La visión del Papa se convierte en realidad. Cada uno de nosotros está llamado a llevar la casa de la Iglesia de manera original. En la „Casa del Padre“ en Belmonte esto puede encontrar una forma muy concreta. Reflexionemos: ¿Cuál es concretamente en estos momentos mi aporte, en dónde estoy mediante mi oración, sacrificio, dónde soy mediante mi acción un apoyo para la Iglesia? Michael Gerber

La Domus Patris en construcción – 10 de Marzo de 2011

Impulsos mensuales para el Año de la Corriente del Padre Iniciativa del Instituto de Sacerdotes Diocesanos de Schönstatt para

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