Dachau

Dachau

Foto: IKLK Misa solemne en la Capilla del Bloque 26 en el campo de concentración de Dachau – posiblemente el domingo de Pascua de 1945. Desde enero de 1941 se podía celebrar aquí la Santa Misa muy temprano antes de la llamada matutina. Sólo podían participar los sacerdotes, más tarde sólo los sacerdotes alemanes. Aquí los prisioneros encontraban  en la degradación de la vida en el campo de concentración, su dignidad,  en la permanente inseguridad y amenaza, apoyo interior  en la desesperación, consuelo y confianza,  en la ciudad de la muerte el portal hacia la vida.
Infierno de Dachau – Cielo de Dachau Durante los ejercicios espirituales para sacerdotes en enero de 1946 el P. Kentenich ofrece una idea, de cómo ha vivido el tiempo en Dachau: ¿Qué ha hecho que Dachau se convierta en un infierno? No tanto las poenae sensus, sino mucho más las poenae damni, la separación de Dios y el estar los hombres uno contra el otro. Nunca he podido comprender, cómo se representa el infierno, cómo los condenados pueden atormentarse unos a otros, cómo la naturaleza humana puede ser tan malvada. Déjenme que les cuente cómo los capataces, los mayores, atormentaban a los compañeros prisioneros hasta el último extremo: por divergencias ideológicas y especialmente porque se sentían presionados desde arriba. Aquel que en Dachau no ha conocido un entrelazamiento mental: aquí uno debe y puede hablar de un infierno en Dachau. …. Para mi Dachau no fue un infierno, sino un cielo. No es que no hayamos vivido juntos lo que vivieron los otros. Pero eso no era sino las poenae sensus. Un hombre puede soportar muchas cosas. Si lo espiritual/anímico está en orden, con el tiempo se soporta lo exteriormente doloroso y desagradable. Cuándo y en qué medida Dachau se convirtió para nosotros no en un trozo del infierno, sino en trozo de cielo? Primeramente el elemento físico. Eso fue superado fácilmente y no ofreció dificultades, ni doble ni triplemente, si uno entremedio podía tomar contacto con el lugar antiguo. Había tantos puentes, que unían una y otra vez al lugar antiguo. Después: Un lugar se convierte en tierra natal, si uno tiene vivencias espirituales. ¿Se tenían experiencias espirituales en Dachau? ¡Un montón! Por lo tanto Dachau llegó a ser tierra natal. Digo esto porque es ejemplo de cómo tenemos que educar al pueblo. Tengo que ofrecer a los que vuelven una patria. ¿Teníamos en Dachau una patria espiritual? Nos hemos concentrado de tal forma en las ideas antiguas, en las ideas de Schönstatt y hemos trabajado tanto por ellas que tenemos que decir: Todo menos que falte la patria espiritual! Naturalmente: Aquel que no se ha concentrado, que ha cedido a la ideología y al ritmo del campo de concentracion, encontró seguramente una gran porción de falta de patria. Teníamos un círculo tan hermoso, teníamos la certeza de que teníamos en casa tantas personas nobles. También en este lugar hemos experimentado como pocas veces un profundo sentido de familia. Y todo esto era para nosotros un permanente imperativo para la entrega a lo divino. De esta forma el infierno de Dachau era para nosotros sólo un concepto teórico, más no algo vivido según nuestra propia experiencia. De: P. Josef Kentenich, Lucha por la verdadera libertad, Ejercicios espirituales para sacerdotes del 7 – 10 de enero de 1946, Pág. 235 y 237-238 (Manuscrito)
¿Cómo podemos encontrarnos con nuestro Padre? Esta fue la pregunta más importante durante el tiempo de nuestra candidatura como curso de peregrinos de la cruz. Otto Maurer tenía la respuesta con libros como „Häftling Nr.29392“, (prisionero Nº 29392) plegarias tomadas de „Hacia el Padre“, pero sobre todo con la propuesta de peregrinar desde el santuario paralelo a Dachau. Para él no era la primera vez. Para nosotros era importante llevar todo personalmente en la mochila y peregrinar confiando en la Divina Providencia. De este modo nos pusimos en camino. Por el camino rezamos oraciones de „Hacia el Padre“ a la manera peregrina, enriquecidas y aplicadas con nuestros pensamientos y súplicas. En Dachau nos encontramos con Heinz Dresbach, que nos guió a través del campo de concentración. Y encontramos en el Bloque 26 de sacerdotes una piedra marcada con una cruz. Entonces todo estuvo claro: Esta viva fe en la Divina Providencia, esta profunda confianza en Dios de nuestro Padre bajo estas condiciones tan extremas en el campo de concentración, eso tenemos que llevarlo a Moriah. El espíritu de Dachau pertenece a los fundamentos de nuestra Casa del Padre. Por lo tanto nos pusimos en camino desde Dachau a Moriah. La casa estaba en esos momentos en construcción y hemos invitado a todos a la marcha Dachau-Moriah. Nuestro ideal de curso era obvio: Peregrinos de la cruz construyen Moriah Patris. Hoy la Capilla con el altar de Dachau ya es casi una meta de peregrinación en nuestra casa. El beato Karl Leisner ha contribuído a ello. No puede pasar desapercibido que Dachau es en nuestra comunidad un lugar de encuentro con nuestro Padre. También aquél que completamente ajeno se quiera informar en Internet sobre Moriah, tropieza con el altar de Dachau. Desde adentro con el espíritu de Dachau se une la austeridad, el espíritu de pobreza, el amor a la cruz. Queríamos coronar la imagen peregrina con una corona de Dachau de forma simple, austera, con medios cómo los que existían en el campo de concentración. Si uno no se encuentra peregrinando el cuadro peregrino se encuentra en la habitación Pallotti en Moriah. Es conocido por todos nosotros cuán cerca del cielo estaba nuestro Padre en Dachau. De qué forma tan exacta conocía las situaciones que a menudo nos tiran abajo, eso se demuestra también en la oración: „Mira, Padre, a nuestra familia“ (Hacia el Padre Pag. 122
130). Una propuesta: Unámonos entre nosotros y las propias situaciones Dachau con él y su orar: Cuando mi vida es agitada por indómitas tormentas y las pasiones desgastan mi alma…  Cuando los placeres del mundo procuran seducirme y el corazón está cansado, seco y abatido…  Cuando los nervios me juegan malas pasadas y mi celo se enfría por los fracasos…  Cuando se desbaratan todos mis grandes planes y todo a mi alrededor me manifiesta una amenazante hostilidad… Pone ante nuestros ojos el sentirse en casa en la comunidad. De esta manera estaba en casa en medio de Dachau. Heinz-Martin Zipfel

Altar de Dachau en Priester- und Bildungshaus Berg Moriah en Schönstatt

Impulsos mensuales para el Año de la corriente del Padre. Iniciativa del Instituto de Sacerdotes diocesanos de Schönstatt con motivo

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