Günther Boll

P. Günther

 

Originario de Fráncfort del Meno, por momentos, debido a las turbulencias de la guerra, fue interrumpido con una estancia en Aschaffenburg. Ya para el superdotado alumno y aspirante (examen de bachillerato de 1951) en cierto modo consumir las “bibliotecas” y no sólo libros, se hacía marca comercial. Su creciente interés fue válido especialmente para la literatura – ¡en un ancho espectro! – lo mismo que los campos de Historia, Arte y Religión. ¿Se puede tener el sentimiento de ser al mismo tiempo moderno y realmente creyente? Fue un cuestionamiento existencial de su juventud. Expresión de su búsqueda por una síntesis actual, fue su trabajo en el Aeropuerto de Frankfurt (llevaba  la estadística de las rutas de vuelo). Con la mirada hacia una carrera profesional muy prometedora, era la expresión de su búsqueda puntual, del mismo modo que su decisión por su vocación al servicio de la Iglesia y su entrada al Noviciado de la Sociedad de los Pallotinos.

En su juventud, Günther Boll tomó contacto con la juventud masculina de Schoenstatt. El mundo religioso que estaba detrás de este nuevo movimiento eclesial lo abrazó más que el desarrollo de una profesión civil. Durante los años de 1952 a 1954 estuvo en el Noviciado de Pallottinos en Olpe/Westfalia. Durante este tiempo, él crecía cada vez más interiormente en la espiritualidad pallottina y schoenstattiana. También fortalecía su amistad con sus cohermanos que habían llegado desde Chile para recibir en Alemania su formación espiritual – amistades que se mantuvieron a lo largo de su vida y que fueron enormemente bendecidas por el cambio de vida internacional dentro del Movimiento de Schoenstatt.

En 1955 el joven Boll, juntos con su curso de Noviciado, pasaron a la escuela superior de la comunidad de Pallottinos en Vallendar-Schoenstatt, para seguir su educación en filosofía y teología. Esto sucedía un tiempo después de las Visitaciones episcopal y papal a la Obra de Schoenstatt, luego de la respuesta del Padre Kentenich, y por la que el Fundador fue separado de sus tareas espirituales en el espacio de Schoenstatt, se lo envió al exilio, en los Estados Unidos por muchos años. Günther Boll y algunos de sus coestudiantes, se manifestaban bien claramente en el reinante  Pro o Contra sobre el posible carisma del Padre Kentenich y  también en cuanto a la sociedad de los Pallottinos y su camino sacerdotal de esta comunidad. Por este motivo, los Superiores creyeron conveniente excluir a Günther Boll y a su círculo de la comunidad universitaria, con la claridad que esto imposibilitaba alcanzar para ellos el camino sacerdotal.

Sin embargo, un tiempo después se abrieron caminos para continuar los estudios de teología en Friburgo – Suiza y de terminarlos con la licenciatura.

Alrededor de Günther Boll, se reunía en Friburgo, un pequeño círculo de amigos que había encontrado la misma suerte que él. Se encontraban dispuestos y preparados para ello, si el querer de Dios así lo señalara: ponerse a disposición como Cofundadores de una Nueva Comunidad de Padres, al servicio de Schoenstatt. El Padre Kentenich, se encontraba durante aquellos años en el exilio, e interpretaba posteriormente, el camino y destino del pequeño círculo como expresión de una nueva iniciativa divina, en la cual él mismo no había realizado ni la más pequeña influencia.

En 1963, a pesar de todos los pronósticos, se emprendieron los pasos para autorizar la ordenación sacerdotal a Günther Boll. En La Plata, Argentina, el Arzobispo Monseñor Plaza, aprobó ordenarlo sacerdote y dispensarlo de sus funciones para que pudiese realizar sus tareas futuras con Schoenstatt. Finalmente, Günther Boll fue ordenado sacerdote el 20/10/1963 en el Santuario de Nuevo Schoenstatt, Florencio Varela, cerca de Buenos Aires y recibió para sí las palabras del P. Kentenich: “A partir de ahora todo irá bien”, es decir, la Madre de Dios llevará a su fin el tiempo de destierro del Fundador y posibilitará que continúe la historia de la Obra a través del Fundador mismo.

Luego de su Ordenación Sacerdotal, el Padre Boll pudo ser, indiscutiblemente, parte del núcleo interior de la nueva Comunidad de los Padres, y durante décadas trabajó casi exclusivamente, de manera muy fecunda, dentro de esta comunidad. Él perteneció a la nueva comunidad inmediatamente después de que ésta alcanzara el derecho eclesial y su reconocimiento el 18 de julio de 1965. Ejerció su dirección y permaneció allí hasta 1998. Asumió toda la responsabilidad sobre dos áreas. En el área de la formación y educación, ejercía como maestro de novicios de varios cursos jóvenes en la comunidad y pudo acompañarlos años más tarde como maestro de Terciado. También estaba fuertemente unido al desarrollo de la “Ratio educandi” e intentó alcanzar un espacio para la formación teológica en el contexto de la comunidad.

Desde 1998, el Padre Boll asume por primera una continua actividad sacerdotal fuera de la propia Comunidad de los Padres. Se le confiaba la tarea del asistente espiritual para el Instituto de Familias de Schoenstatt. Viajaba muchas veces alrededor del mundo, lo mismo que había hecho ya antes en su calidad de educador de los jóvenes Padres de Schoenstatt. Con frecuencia entraba durante estos años al Aeropuerto de Fráncfort, ya no como colaborador técnico, sino como embajador de Schoenstatt que viajaba desde allí a todos los continentes. Cómo muchos, realizó y valoró su responsabilidad internacional con el Movimiento de Schoenstatt en todo el mundo entero. Sin duda el Padre Boll pertenecía a los prominentes hijos espirituales y colaboradores del Padre Kentenich. Lo que el Fundador había invertido durante muchos años en sus encuentros personales con Günther Boll, llegó a ser bendición para la Fundación del Padre Kentenich en todo el mundo.

P. Theo Breitinger

El que sabía transmitir su opción por el Padre Kentenich

No sólo un Grande… Un hijo FIEL del Padre. Recuerdo su presencia aquí en Florencio Varela para el Jubileo 2002. En una hermosa conferencia, relató detalladamente su opción por el Padre Kentenich y por Schoenstatt cuando nadie en la Iglesia los quería ordenar sacerdotes. Nos contó de sus encuentros y diálogos con el Padre Fundador en Milwaukee y la “puerta abierta” que significó que Mons. Antonio Plaza los ordenara en Nuevo Schoenstatt en 1963.

Claudia Echenique, Buenos Aires, Argentina

. Hace muchos años, con motivo de un aniversario del Santuario de Florencio Varela en Argentina, la familia sellaba su Alianza Filial con el Padre Fundador y el Padre Günther fue invitado a exponer junto con la Hermana Úrsula.
Escuché su testimonio de vida, las dificultades que tuvo que pasar hasta su ordenación sacerdotal; esto me impresionó mucho. Me llamaron la atención sus palabras tranquilas, reposadas, profundas, la gran sencillez, algo de humor, pero por sobre todo me cautivaron sus palabras porque transmitían de una manera tan palpable al Padre y Fundador.
Nunca he olvidado esas palabras, su fidelidad y filialidad. Hoy día recibimos la noticia de su fallecimiento y sabemos que se fue un gran sacerdote, pero creo es un gesto de predilección que la Mater lo viniera a buscar en el año jubilar, no podía ser de otro modo.
El Padre Günther debe celebrar el Jubileo desde el cielo junto al Padre Kentenich, junto a los Congregantes Héroes y a todos los que han vivido de manera pre clara su Alianza de Amor.

María Isabel Fernández, Argentina

. Su entrega de corazón, ilumina, guía y motiva para seguir adelante cuanto las fuerzas fallan a los que hemos tenido oportunidad de conocerle en persona y leído lo que escribe. Sé que son muchas las personas que él ha ayudado.. Me quedó muy grabado ese encuentro porque nos platicó de sus experiencias con el Padre Fundador.María del Rosario Rodríguez, México

El que sabía educar

Él fue el gran conductor pedagógico de nuestro Instituto de Familias y el artífice del Manual del Educador. Dios y nuestro Padre nos hablan claramente al convocarlo al P. Boll en este día tan especial, aniversario de la Fundación del Instituto de Familias en Dachau.

Joaquin Lavini, Rosario, Argentina

El que transmitió al Padre

Al enterarme de esta noticia… nació en mi corazón un sentimiento de profunda gratitud por haberlo conocido y experimentado el amor del Padre a través suyo…
Hoy, como entonces, le digo GRACIAS P. Günther!!!! Gracias P. Fundador por TODO lo que me has regalado a través suyo: Tu tiempo, tu cobijamiento, tu apoyo, tu amor de Padre, el sentirme aceptada con mi riqueza y mis límites…
Fue una de las experiencias más importantes en mi vida, especialmente durante mi estadía en Schoenstatt.

Gladys J. Benítez Ramírez

Conocí al P. Günther Boll en los años 1992 a 1994 y he escuchado muchas veces, con gran atención, las historias que contaban los Padres sobre aquella gran generación, la “Treue Gemeinschaft y la Neue Gemeinschaft”.
De seguro hoy en el cielo no sólo la MTA lo debe estar esperando, también de seguro nuestro Padre se alegra, como en otras épocas de recibir a uno de sus hijos más fieles.

Manuel Huapaya, El Callao, Lima

Soy muy agradecido por haber conocido al Padre Günther. Un contrapunto con buen resultado entre sabiduría germánica y romana.

Rolando Cori, Santiago, Chile

El que nos visitó

El P. Boll fue uno de los primeros sino el primer Padre de Schoenstatt que visitó nuestra Familia en Zimbabwe, en nuestros primeros años, en su camino de regreso desde Sudáfrica a Alemania. Estábamos tan felices de recibirlo y escucharlo. Pasaron muchos años hasta que nuevamente un Padre de Schoenstatt nos visitó. L

Marlene Peters, Harare, Zimbabwe

El amigo

Mi marido (ya fallecido) y el P. Günther Boll estuvieron juntos en la entonces Federación de la Juventud Masculina. Mi marido era del primer curso, Günther Boll de uno o dos cursos más jóvenes. Mantuvieron una amistad sincera y profunda durante todos estos años. Mi impresión en el primer encuentro fue: son amigos. Recuerdo el último encuentro de los dos amigos cuando con mi marido – ya muy débil – visitamos la tumba del Padre Alex Menningen en Monte Sión. El Padre Boll, al ver a su amigo corrió y lo abrazó tan fuertemente, que mi marido le dijo: “¡Günther, Günther, cuidado, no tan impetuoso, que me tiras al suelo!”. A lo cual el P. Boll lo abrazó más aún, diciendo: “Te sostengo, somos amigos”.

E.F., Alemania

 

Estos son los héroes de nuestro Movimiento. Los que fueron adelante para mostrarnos el camino, la visión que el P. Kentenich tenía para Schoenstatt y la Iglesia. Hombres como P. Günther estaban tan adentro de la espiritualidad de Schoenstatt, que podían comunicar y vivir de la misma forma como nuestro Padre Fundador vivió y soñó la Alianza de Amor.

Sarah-Leah Pimentel, Cape Town, Sudáfrica

El que nos enseñó a vivir la alianza

Permítanme agradecer a Dios por la vida del P. Günther Boll, Padre de Schoenstatt alemán, que fue ordenado sacerdote en el Santuario de Nuevo Schoenstatt el 20 de octubre de 1963 y murió este 16 de julio. Un verdadero hijo y aliado de la Mater, discípulo fiel del P. Fundador e incansable apóstol de Schoenstatt. Muchas fueron sus visitas a Argentina, regalándonos siempre con su vasta sabiduría en lo humano y lo divino, y con su cálida paternidad sacerdotal. El nos ayudó a crecer en el amor a Cristo, a María y a la Iglesia. Nos enseñó a vivir la Alianza. En el 40º aniversario del regreso del P. Kentenich del exilio dijo:

“Estos son los fundamentos sobre los que descansa Schoenstatt: el inquebrantable fundamento de la Alianza de Amor con la Mater y este inseparable entrelazamiento de destinos y fusión de corazones entre el Fundador y su Familia. Si hoy nos hemos reunido aquí a fin de reavivar un poco en nosotros lo que este acontecimiento ha traído consigo y lo que significa para nosotros, no es simplemente para echar una mirada hacia atrás, y contemplar lo que sucedió en aquel entonces. Nuestro Padre, con su viva conciencia de la historia, se valió siempre de cada mirada retrospectiva al pasado, cada intento de revivir la experiencia de un momento histórico determinado, para reafirmar al mismo tiempo la misión permanente y proyectar el camino hacia el futuro. Es eso, creo, lo que nuestro Padre y Fundador quiere decirnos en este día, en esta hora y en este lugar: Schoenstatt vive de la fe en la realidad de la Alianza de Amor y del entrelazamiento de destinos entre el Fundador y nosotros, su Familia. Este es nuestro camino. Podríamos pedirle a la Madre tres veces Admirable: ¡acompáñanos en este camino, queremos seguir adelante!”.

Queridos hermanos, a imagen del P. Günther y tantos hermanos que nos precedieron en la Alianza, agradezcamos por los dones recibidos y que nuestro agradecimiento se exprese en compromiso de vida, especialmente compromiso por la unidad, crecer en el espíritu misionero y salir, compartir y anunciar la Alianza de Amor con María. Y que nuestra Alianza de Amor vivida ayude a iluminar y transformar nuestra sociedad.

 

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