Federación de Familias Santiago de Chile; curso 1; Hogares de Fuego

Rodrigo Ossandón V,

A los 19 años se consagra a la Mater, el ingeniero UC, simpático, inteligente, profundo humilde y sencillo. Gran conversador y alegre. Campeón de tenis y jugador hasta avanzada tercera edad.

Casado con Magdalena Dominguez. Padres de 8 hijos. Del primer curso de Federación de familias Hogares de Fuego. Juntos asiduos al rosario y a la misa diaria y un periodo jefes de la Rama de familias.

Creador de una empresa metalúrgica en los años 50-60 que dejó en herencia a uno  de sus hijos, ingeniero.

Estudioso del pensamiento del Padre Kentenich, el cual transmite al mundo de la empresa, en USEC unión de empresarios católicos, durante  cuarenta años.  Inspirador de la Misión Empresarial y promotor de la doctrina social de la Iglesia. Impulsor del proceso de canonización de su amigo Mario Hiriart. También escritor  autor de varios libros sobre el trabajo, la empresa y la familia. Cristina Quiroz su hermana de curso comenta “con su modo prudente y analítico fue un ejemplo de cómo impregnar el organismo de vinculaciones en un nuevo orden social”.

Paul Siegel  alemán

 

Por circunstancias de la segunda Guerra Mundial, Paul llega a Chile, a  Valparaíso, conoce  al Padre Benito Schneider y se convierte al catolicismo. Encuentra revistas del Movimiento de Schoenstatt de Alemania, admira a José Engling, al grupo de la Primavera Sagrada  y al Padre Fundador de la Obra de Schoenstatt. Forma un grupo de Juventud Masculina, “Torres de David”, en  Valparaíso.

 

Un año después, en 1948, ya en Santiago, participa en un retiro del P. Benito, sobre el Ideal  personal,  e integra el primer Grupo  de Juventud Masculina de Santiago. Caballeros del Santo Graal .En esos mismos días el Padre Kentenich visita a Chile y a este grupo de jóvenes. Pablo fue el único en entender al Padre Kentenich, si bien el P. Benito traducía. Terminó  como amigo del Padre Kentench

 

Se casó Angelica Lehm  y juntos pertenecen al primer Curso de la Federación de Familias de Schoenstatt en Chile, el Curso “Hogares de Fuego”.

 

Profesionalmente, estudió Magister en Harvard, y el  Doctorado en Connecticut. Profesor en la Universidad Católica,  en a escuela de pedagogía en una modalidad nueva, de gran éxito.

 

Culminó apoyando  a los docentes del Colegio “Tabor y Nazaret”.

 

Su orientación era hacia el apostolado del ser, ser testimonios creíbles, en nuestras propias familias como prioridad, en nuestro ambiente laboral, social y eclesial. Escribe el libro “El educador profético  ” editorial Nueva Patris   

GUILLERMO TAGLE CASTILLO

Me han pedido que les dirija estas palabras a nombre de nuestra comunidad, la Federación de Familias de Schoenstatt de Chile-Bolivia. Comunidad que Guillermo y Kiki co-fundadron el año 1969 y pertenecen hasta hoy.

A Guillermo y la Kiki, su fiel compañera y colaboradora, lo vimos en Misiones Familiares, Fundar Colegios, Fundar la Federación de Familias. 

Junto a otros matrimonios, tuvimos la suerte de conocer su profundidad y sencillez de alma. Fue fiel en todos los planos y en todos los tiempos. El entendió que lo que decía creer, si no va acompañado de obras, son solo palabras vacías. Demostró siempre un gran radicalismo de vida y tomó en serio el ser cristiano y miembro de la Iglesia Católica.  Muchos de sus amigos se hicieron sacerdotes o consagrados pero  el entendió que su llamado a servir sería como laico, y desde ahí entregarse enteramente para el desarrollo de la Iglesia y de la fecundidad del Movimiento de Schoenstatt

Aproximadamente a los 18 años, Guillermo se integra al  primer grupo de Juventud Masculina cuando este Movimiento empieza a crecer en Chile y lo entusiasmó el llamado del Fundador para ser renovadores del mundo, ayudando a crear un nuevo orden moral, social y religioso que acerque más a los hombres a Dios. 

En el año 1955 se casa con su querida Kikí, (ella también integrante de los primeros grupos de juventud )  para emprender juntos la hermosa tarea de formar una extensa y linda familia que fue su orgullo y su corona. Fue un marido ejemplar y en su amor a la Kiki dieron testimonio que el amor de ellos era como el de Cristo por su Iglesia y de la Iglesia por Cristo. 

Es difícil hablar de Guillermo sin separar a la Kiki porque fueron 62 años de matrimonio.

En su vida matrimonial se deciden a seguir el llamado del Fundador en el sentido de entender que en el interior de la familia se resuelven todas las inquietudes sociales que agitan al mundo. Así, toman la bandera para formar junto a una decena de matrimonios, los Hogares de Fuego, Ideal de su Comunidad.

Con otros matrimonios decidieron venirse a vivir a esta comuna de La Florida para formar un círculo de vida en torno al Santuario de BV porque su corazón estuvo siempre unido a EL. Su casa construida a poca distancia del Santuario fue la única la casa donde siempre vivió y también murió este domingo, acompañado de la Kiki y toda su extensa familia. Venirse a vivir aquí a fines de los años 50 era toda una osadía, sin teléfono, al principio sin auto y cuando todo el entorno era campo, como medio de movilización unas pocas micros y un tren de trocha angosta que llegaba hasta la Pza. Baquedano.

Guillermo, fue apasionado para defender sus puntos de vista. Tenía un escuchar comprensivo y abierto a otras opiniones, lo que le otorgaba una gran sabiduría para percibir la verdad que también existe en los demás. Entrego su vida para llevar la presencia de Dios a todos los lugares donde le tocó vivir y actuar. Recordamos especialmente las misiones familiares donde durante varios años fue golpeando puertas para encontrarse con las personas que allí habitaban, compartiendo con ellos una oración y una vivencia de Dios.

Como abogado, dedicó cuarenta años de su vida profesional al Banco de Chile donde llego a ser Vicepresidente. Ahí  se decía que era “’una persona de trato amable, que se llevaba muy bien con la gente y era muy querido dentro del Banco”, Aquí tuvo la oportunidad de llevar todo su bagaje humano y valores con los que creció y se formó, participando activamente en importantes procesos que tuvo el Banco de Chile mientras trabajo ahí.

Conocimos y admiramos su forma sobria de vivir, su honestidad, su franqueza, su permanente disponibilidad para colaborar con todo lo que se le pedía.  Fue por sobre todo humilde tanto en los trabajos apostólicos como profesionales que realizaba.  Era muy optimista y alegre y nos divertimos mucho cada vez que organizamos los famosos  shows que amenizaban nuestros eventos, y celebraciones de la Obra de Familias, donde él se destacaba por escribir los libretos y actuarlos.

El incansable anhelo apostólico que siempre tuvo Guillermo junto a la Kiki, los llevaron a darle impulso a  la formación de Rama de Familias de Sch, que hoy suman varios miles de integrantes, también ser motores de la Pastoral de familias, en su parroquia y la acción social en las poblaciones del entorno de esta comuna, entre tantas otras cosas que han realizado difíciles de enumerar.

Fueron también uno de los  fundadores de los Colegios Monte Tabor y Nazaret, aportando la experiencia anterior  aprendida en los colegios de sus hijos. En este Colegio ayudaron también a formar una sólida comunidad escolar, velando por entregar los principios pedagógicos recibidos del Padre José Kentenich y preocupándose también de detalles como organizar cada año en su casa, la Fiesta de Navidad del personal auxiliar y administrativos del MTN

Su casa, siempre abierta para acoger!!!  Su familia, su orgullo, a ellos le entregó su mejor tiempo. Con la Kikí siempre dispuestos a recibir a quienes venían a visitarlos desde lejos, tanto de Chile como del extranjero. Fieles para difundir lo que habían recibido como Misión, no dudaron en tomar sus maletas y viajar por todo  el país y a Bolivia, para acompañar el nacimiento de nuevos grupos de matrimonios de su querida Federación. También fueron embajadores llevando entusiasmo apostólico a otros países de América y Europa.

Creemos que para nuestra comunidad de las cosas más valiosas que hizo fue entregarse por completo a ella con un corazón audaz,  sin preguntas ni quejas, hasta su último suspiro, para cumplir la misión que le encomendaba el Señor y su querida Mater. Se fue a encontrar con el Padre Dios, abrazado a su querida e inseparable Kiki dejando en el corazón de su familia y de todos nosotros, un inmenso legado  que trataremos de mantener y continuar.

Hay mucho más que decir y aprender de Guillermo; nos emociona  despedirlo, pero nos alegra su llegada al Cielo, donde junto a la Mater, junto a nuestro fundador  de quien fue su hijo y discípulo leal; junto a  Mario Hiriart que tanto quería  y que cuidó de ellos dos, en forma especial desde el cielo; con sus seres queridos, y sus  hermanos de comunidad que ya partieron… todos ellos lo presentarán  ante Dios diciendo:

Mira, aquí viene un hijo fiel de  Schoenstatt.

y Dios Padre les dirá, como en el Apocalipsis:

Porque has sido fiel hasta la muerte, recibe  la corona de la vida. Amén

 Andrés Vergara  segundo curso de Federación de familias Bellavista 15 de Mayo 2018

Rama Familias Bellavista

Rodolfo Villalón Holcomb

Rodolfo tiene un papel importante en la historia de Schoenstatt en Chile. No digo ‘tuvo’, porque la historia es dinámica, no muere, se construye roca sobre roca, ladrillo sobre ladrillo.

No podemos sacar el cimiento, porque se derrumba todo el edificio. Rodolfo es parte de este edificio y está en sus cimientos. No es el único, pero sí es piedra fundamental.

No hay espacio suficiente para contar su vida en estas palabras, pero es importante recalcar que desde joven se involucró con esta construcción. Como estudiante conoció del pensamiento y la visión del Padre Kentenich y apreció ese descubrimiento como su propio fundamento personal. Fue fiel a esa raíz y continuó evolucionando en ella durante toda su vida. Junto a M. Victoria formaron una familia nuclear y una familia extendida que está marcando la realidad de cientos de otras familias en Chile y quizás más allá.

Schoenstatt, no es sólo un aspecto de su personalidad: es la esencia de su vida, es el corazón desde donde actuó, pensó y amó en todos los ámbitos: los familiares, sociales, intelectuales y profesionales, sus hobbies y momentos de esparcimiento.

Fue pionero y fundador en muchos aspectos. Se forjó con valores trascendentes, consciente de tener una misión original, propia, y todo eso lo hizo en medio de un mundo convulsionado por grandes cambios.

La revolución de los jóvenes, el desprecio a la autoridad, el movimiento feminista hicieron su aparición en esos años, desorientando a jóvenes y adultos, enfrentando a padres e hijos. Lo que por siglos parecía estable y seguro era cuestionado. Todo lo que hoy vivimos, tiene ahí los primeros brotes.

Se iniciaba la era de la “muerte al padre”, como una reacción a la autoridad asfixiante del pasado, como una reacción a la guerra y a la amenaza nuclear.

Rodolfo entendió que la tristeza y soledad serían el fruto de un mundo que elegía la orfandad. Por eso se convirtió en un padre, en toda la acepción de la palabra. No solo de sus 8 hijos, que sin duda ya habría sido suficiente para cualquiera, sino también para todo su entorno. Se propuso, con su ejemplo, encarnar la verdadera paternidad, una paternidad acogedora, responsable, educadora, pero sobre todo, creadora de vida. Sólo alguien con gran visión profética, siendo tan solo un estudiante, podía comprender el valor de ser un Padre con mayúscula, alguien que respondiera y llenara todas las inseguridades que florecerían en las próximas generaciones.

El carácter del hombre define su destino. Rodolfo daba lo mejor de sí mismo y consiguió ser lo que quería ser, un hijo de Dios de gran humildad, sencillez y fidelidad al corazón del movimiento de Schoenstatt.

Asumió como propias las acentuaciones estratégicas que el Padre Kentenich propone para ello, principalmente el hacer un trato de amor con la Virgen María: yo me esfuerzo por hacer el bien y tú pones lo que falta en la educación de nuestros hijos, el trabajo apostólico o la formación de un hombre nuevo y una nueva comunidad. Para garantizar esa meta, Rodolfo y M. Victoria decidieron vivir en las cercanías del Santuario de Bellavista, en La Florida. En él recibieron las gracias y las fuerzas para realizar su tarea.

En ese entorno, compartieron con otras familias en busca del mismo ideal y con personas de gran santidad como Mario Hiriart,  la Hermana Isberga y el P. Hernán Alessandri, entre otros.

Muchos de ellos se transformaron en líderes en el incipiente movimiento juvenil universitario, la acción católica, las organizaciones laborales o empresariales. La FEUC, USEC, y otras formas de servicio gremial contaron con Rodolfo y otros de esa generación como sus líderes o fundadores.

Al interior del movimiento, Rodolfo y M. Victoria también fueron fundadores. La principal fundación es la Federación Apostólica de Familias que crearon junto a otros 9 jóvenes matrimonios. Hoy la Federación reúne a más de 600 familias en esta zona.

Llamaron ‘Hogares de Fuego’ al primer grupo de esta comunidad. Con este nombre, el ideal común que los unía a todos, simbolizan el ardor con que querían realizar su tarea: ser hogar (lugar de acogimiento, transformación y envío de quienes llegaran hasta ellos), además de iluminar y dar calor como el fuego, el fuego del Espíritu Santo.

El Padre Kentenich le envió a este grupo una carta en que les refuerza la idea que al interior del hogar es donde se daría la batalla principal para resolver todas las inquietudes sociales del momento. La Virgen María, a su vez, tendrá el papel primordial de inflamar los corazones. “No se enciende fuego con cubos de hielo”, les recordó.

Rodolfo llevó ese fuego hasta los lugares más altos, iluminando todos los rincones de las actividades que asumió.

Su gran amigo, Mario Hiriart, marcó muy fuerte su vida, fueron compañeros desde la fundación del movimiento en Santiago. Mario representó para él el modelo del santo laico, el hombre que es un niño ante Dios y que confía plenamente su vida a la Divina Providencia porque sabe que Dios siempre quiere lo mejor para cada uno de sus hijos.

Lo que Rodolfo expresa de Mario, lo identifica también a él mismo.

La rectitud, la fidelidad y la valoración de la familia es parte de su herencia. Actuaba con convicción, pensaba y miraba con convicción. Fue un testigo del amor de Dios, su canción, el legado de Rodolfo, es la de un combatiente que contagia y anima a seguir su ejemplo.

Su canto nos dice que el trabajo debe continuar y el fuego no debe extinguirse.

Gracias Rodolfo por inmensa fidelidad, tu ejemplo y tu paternidad, todos los cursos y comunidades de la Federación te lo agradecen.

Bellavista – 12 de Mayo 2018 Gonzalo Diaz 2 curso de federación de familias

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